Marcos Contreras-Oliva

Interrupciòn Cerebral


Corte


Re-encadenamiento

jueves, 31 de diciembre de 2009

Videodanza: punto de partida

Lo que podrìa llegar a ser lo màs interesante de la discusiòn sobre el Videodanza està ausente en las propias obras, al igual que el objeto en la imagen. Para comenzar, quiero dejar en claro que discutir sobre los alcances de la imagen audiovisual bajo la forma de videodanza no tiene por objeto limitar al videodanza, sino justamente lo contrario y en tal apertura, es probable e inclusive deseable, que ciertas pràcticas videodancìsticas de caràcter ùnicamente intuitivo sean descartadas en pos de trabajos màs arriesgados. Es evidente que el hecho de que artistas de cualquier disciplina invoquen una libertad de hacer arte, una libertad de contar historias, etc, es "producto" de una red de dispositivos "productores" de realidad. Esta realidad "aparente" tiene sus soportes, sus canales, sus bocas, sus instrumentos de proliferaciòn. A travès de ellos ( y no de nuestras discusiones acerca del Arte, el Cuerpo y su categorizaciòn), es que se nos inocula una ideologìa, un sistema de juicio y una psicologìa que nos condenan a una estructura de la que no hay escapatoria si sòlo buscamos dentro de sus lìmites. Los principales instrumentos productores de realidad son los medios de propaganda, utilizados inicialmente por los rusos, perfeccionados por los nazis y heredados por Estados Unidos. Es el contexto del nacimiento de la cinematografìa: el horror de las guerras, industrializaciòn, trabajo en serie, etc. Por ende, toda vez que usamos el soporte audiovisual, estamos usando tambièn los canales del sistema, que han sido pensados para fines de producciòn de realidad. Visto de esta forma, talvès podamos comprender la necesidad de "desnaturalizar" el soporte audiovisual, puesto que si lo utilizamos sin acusar su funciòn especìfica en el sistema, extendemos, prolongamos la funciòn productora de realidad y la activaciòn de dispositivos psicològicos al arte y en ese punto, el Arte ya no està màs. Es por ello que creo que tal libertad invocada por ciertos artistas, es sòlo una apariencia en una estructura unidimensional donde sòlo se puede ejercer libertad resistiendo tal estructura. Puesto que el artista ha sido alimentado tambièn por los canales de producciòn de realidad, surge entonces una contradicciòn entre la libertad que pide el artista y la libertad del Arte. La libertad que el artista pide entonces supone una naturalizaciòn del Arte, su instrumentalizaciòn para los fines de un sistema de juicio y por lo tanto, su vaciamiento, su ausentaciòn. Es precisamente desde la desnaturalizaciòn del soporte audiovisual y desde el acuse de la funciòn de este soporte en el sistema, que deberìamos comenzar cualquier experimentaciòn y recorrido y ya no màs desde el simple hecho de contar historias esgrimiendo pobres libertades de ratas que corren la rueda. Esto ùltimo es en sì mismo un dispositivo. Si no podemos avanzar en esta direcciòn, entonces es mejor que el Cuerpo y la Danza no tengan que ser sometidos a los medios de producciòn de realidad para evitar que en nombre del Arte, por negligencia, ingenuidad o estupidez, sigan siendo categorizados.